Tres pecesitos

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Al noroeste del Estado viven los Seris, quienes desde hace mucho tiempo se alimentan de los productos del mar. Seguramente a alguien tan alegre como tú, se le ocurrió cantar esta copla, mientras pescaba:tres pecesitos

Tres pecesitos
se fueron a nadar
el más chiquito
se fue con los demás
y un tiburón le dijo:
ven acá, ven acá…
¡no, no, no, no, no,
porque me pega mi mamá!

A la rurru buqui, a la rurru ya – canciones de cuna

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Ahora vamos a cantar unas canciones de cuna para dormir a niños chillones.

A la rurru buqui, a la rurru ya

Si de dormir buquis chillones se trata, aquí tienes unos arrullos:
Canciones de cuna

La Zorra y el Tlacuache
Duérmete niño
que estás en tambache,
tu mamá la zorra
y tu papá el tlacuache,
duérmete niño,
duérmete ya,
que tu mamá la zorra
se enojará.
Y tu papá el tlacuache
te nalgueará.
Duérmete niño,
duérmete ya…

La Esperanza
Duérmete mi niño
duérmete y descansa
que en el cielo está
toda tu esperanza.
Duérmete mi niño
duérmete ya
ahí viene Judas
y te llevara.

Duérmete mi niño
duérmete y descansa
que en el cielo está
toda tu esperanza.

El Camaleón
Debajo de un hueco
sale un cachorón
no metas la mano
que es un camaleón.
Tan, tan,
quién toca la puerta
tan, tan, es el cachorón
tan, tan, yo no salgo a abrir
tan, tan, es el camaleón.
Debajo de un hueco
sale un cachorón
no metas la mano
que es un camaleón.

Los Enanitos
Los enanitos
ya se enojaron
porque en el baile
los pellizcaron,
a uno lo pellizcaron
por enojón
si tú eres obediente
te vas a dormir,
enanito dormilón.
La Burrita
Tengo una burrita hermosa
por allá por el sembrado,
tiene su hociquito rosa
y sus ojos bien formados,
como era tan hermosa
le pedí su corazón
y me dijo muy furiosa:
¡no, no, no y no!

Los duendes abandonados

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En un ejido del valle sonorense, muy cerca de Huatabampo, vivía una señora en una casa de carrizo. Todos los campesinoslos duendes abandonados decían que era bruja, porque siempre vestía de negro y la veían salir acompañada de dos perros enormes y unos pequeños duendes que jugaban con la falda de la mujer. Los campesinos no la querían, le echaban la culpa de que algunos no levantaran cosecha. Por eso, cada que la veían, la ofendían y corrían a esconderse, porque si la señora los maldecía, de seguro les pasaba alguna desgracia.

Un día, la gente decidió acabar con la señora bruja. Quince campesinos se armaron de valor y sin hacer ruido, fueron a la casa de la mujer durante la noche. Llevaban antorchas encendidas, así que le prendieron fuego a la choza. Los campesinos se asustaron al oír muchos gritos y más, al ver salir huyendo a los duendes.

—¡Agarren a los duendes! ¡Que no se escapen! —gritaban los hombres. Pero los duendes se perdieron entre el monte. Nadie los pudo atrapar.

Luego de aquella noche la gente se sintió tranquila, pero al poco tiempo los duendes salieron del monte y regresaron a la choza de la bruja. Como sólo encontraron cenizas, lloraron tan fuerte y por tantos días, que ninguna persona pudo dormir un buen tiempo.

Mas ahí no terminó, desde ese día, los duendes, en venganza por la muerte de su amada bruja, se dedicaron a destruir los sembradíos.

Los campesinos les ponían trampas y los correteaban, pero jamás lograron atraparlos. Dicen que aún se puede oír como lloran su abandono en el lugar donde vivían con su bruja, pero que ya no se meten con las siembras.