Dos mentiras

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Seguro que a veces inventas mentiras ¿no? Pues fíjate que los niños del desierto sonorense también tienen las suyas. Aquí te van dos de sus preferidas:dos mentiras

En el municipio de Altar todo es desierto, siempre hay sol y el paisaje está lleno de choyas y sahuaros. Las lluvias son escasas y el calor ¡ufff!, brincas o te desmayas de lo sofocante que es; cuando llueve, el agua cae tan fuerte que se forman unos charcos enormes y la gente está en las puertas de sus casas con sus cañas de pescar, porque apenas para de llover, corren a los charcos, de los cuales sacan unos peces enormes, que las señoras preparan en grandes charolas que tienen especialmente para la ocasión.

¡ Uy! así como hace calor durante el día, por la noche el frío es terrible, tienes que echarte muchas cobijas para dormir a gusto. Pero bueno, a todo hay que buscarle sus cosas buenas, así que la gente de la comunidad llena muchas bolsas con agua durante el día y cuando cae la noche las deja afuera de sus casas. Ya en la mañana recoge las bolsas con el agua hecha hielo, mismo que le sirve para refrescarse todo el día.

Un burro muy largo que crecía y crecía

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Cuando yo era chica, en la comunidad no se hacían fiestas, así que nos íbamos adonde sabíamos que habría un baile. Nos juntábamos varias muchachas y un grupo de morros, siempre salíamos como unos quince.Un burro muy largo

Una de esas veces en que regresábamos de una comunidad cercana, veníamos enojadas con los muchachos, porque éstos no nos esperaban, iban adelante caminando solos.

—¡Camínenle rápido o aquí las dejamos! —nos dijeron y se adelantaron.

Iban rezongando que estaban cansados y se turnaban para subirse a papuchi, uno encima de otro.

Luego de un rato, uno de los morros que se encuentra un animal perdido.

—¡Miren… un burro! —les dijo.

—¡No salimos de ningún apuro! Ojalá cupiéramos todos —le contestó uno.

—Por eso no hay problema, nos iremos turnando y así todos descansaremos aunque sea poquito.

Todos querían subirse, discutían que si primero uno, luego otro…

Total que el burro se echó a caminar muy rápido.

—Ya sé —dijo uno de los muchachos— los primeros que alcancen al animal serán quienes lo monten.

Así lo hicieron, corrieron tras el burro y conforme llegaban se trepaban al animal, fueron brincando hasta que todos estuvieron trepados.

El que subió al último miró que ya iban como doce muchachos y todavía había lugar para más.

—¡Este burro está muy largo! —gritó asustado.

Los demás voltearon a verse y se encontraron montados en un burro muy largo, que crecía y crecía. Del miedo que les entró pegaron un brinco y en ese momento el burro desapareció.

Desde entonces, seguimos yendo a los bailes, pero ya no regresamos a pie, buscamos quien nos dé raite.

El nagual

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Esta historia nos la contó una señora del barrio de Huayacán, en Huatabampo, donde dice todavía sucede este misterio.el nagual

Una noche de junio hacía mucho calor, así que una familia decidió dormir en el patio de la casa. Como a eso de las dos de la mañana, la mujer abrió los ojos y se encontró con un animal prieto, de grandes orejas y con una trompa pegada al suelo, que se llevaba a su niño de meses, envuelto en unas mantas. La mujer se quedó muda del susto, pero en cuanto pudo despertó al marido y salieron en busca de su niño. Buscaron por medio barrio hasta que lo encontraron tirado al lado de un puente.

Alguien les dijo que el nagual se lo llevó con la esperanza de que el niño le hablara, porque tiene una maldición que lo obliga a ser así de monstruoso. Sólo cuando un inocente le hable, quedará libre. Mientras tanto, niño que encuentra, niño que se lleva.